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Adiestramiento Canino: Etología y aprendizaje

 

Todo el conocimiento, la totalidad de preguntas y respuestas, se encuentran en el perro.
Franz Kafka
 

Dr. Arsenio Menchero Sánchez

 



 
Educación del perro en Madrid CCAM99La etología es la ciencia que estudia el comportamiento animal.
 
Ya Aristóteles, en su Historia Animalium, situaba al hombre en el más alto nivel de la pirámide animal, en una primera aproximación a la teoría de la evolución de las especies.
 
Pero en el siglo XIII, Santo Tomás de Aquino, filósofo y teólogo, elimina al ser humano de la escala aristotélica, por considerar, bajo la visión religiosa de la época, que las actuaciones de los animales responden únicamente a un ciego instinto natural.
 
De modo que, hasta el siglo XIX, se continúa considerando la conducta dependiente de dos fuerzas mutuamente excluyentes: el instinto, que obra sobre los animales y la razón, cualidad que diferencia a las personas de aquellos.
 
La obra de Darwin “El origen de las especies”, publicada en el año 1859 y en la que desarrolla su teoría de la evolución, tuvo una gran influencia en el desarrollo inicial de la etología.
 
Como quiera que la conducta de los animales es también fruto de la evolución y, por tanto, está íntimamente relacionada con la selección natural, Darwin aplicó sus teorías evolutivas a la conducta y publicó en 1872 “La expresión de las emociones en el hombre y los animales”. Darwin fue, entonces, precursor del término “Inteligencia Emocional”, hoy tan de moda y base de numerosos estudios y artículos.
 
Pero la etología no se reconoce como ciencia hasta 1973, cuando Konrad Lorenz (La otra cara del espejo), Niko Tinbergen (Estudio del Instinto) y Karl von Frisch (Lenguaje de las abejas) recibieron el premio Nobel de medicina por sus estudios del comportamiento animal.
 
La etología analiza el comportamiento animal y lo descompone en elementos sencillos de conducta, analizando cada uno de ellos. De este modo, la etología confecciona el etograma (o inventario de conductas) de cada especie.
 
Para explicar cada conducta elemental del etograma es preciso contestar a las llamadas “4 preguntas de Tinbergen”:
 
  1. ¿Qué desencadena y finaliza una determinada conducta?
  2. ¿Cómo evoluciona la conducta a lo largo de la vida del individuo?.
  3. ¿En que medida dicha conducta aumenta la eficacia biológica del individuo?
  4. ¿De que forma ha evolucionado dicha conducta?.
 
La primera de las preguntas se refiere a la motivación de la conducta y se encamina al estudio de los estímulos internos (concentración de hormonas, por ejemplo) y externos (olfativos, visuales, acústicos, etc) que la desencadenan. En el adiestramiento es imprescindible identificar los estímulos que excitan al perro y dosificar su presentación así como emplear los refuerzos adecuados en cada caso para fomentar la esperanza gratificante que hará que el perro desarrolle un gusto creciente por el trabajo.
 
La segunda pregunta concierne a la ontogenia de la conducta y persigue describir los cambios de la conducta a lo largo de la vida del individuo y descubrir las causas que originan dichos cambios. Las conductas enseñadas en el adiestramiento pueden sufrir un desgaste de acción que el adiestrador experto sabrá cuidar.
 
La tercera pregunta apunta al valor adaptativo de la conducta y busca explicar en que forma una conducta aumenta la eficacia biológica de quien la manifiesta (la eficacia biológica es la expresión del número de descendientes producidos por un animal que llegan a la edad fértil). No se considera en el curso del adiestramiento,
 
La cuarta pregunta corresponde a la evolución de la conducta por encima del individuo, es decir la forma en que una determinada pauta de conducta evoluciona a lo largo del desarrollo filogenético de una especie. No se tiene en cuenta en el adiestramiento del perro.
 
Ø      En 1969 la ciencia veterinaria instaura el término etología veterinaria, refiriéndose a los cambios de conducta que tienen relación con enfermedades.
 
El veterinario debe estar familiarizado con las pautas conductuales normales de cada una de las especies domésticas a las que trata. A menudo, los problemas que plantean los animales de compañía no son sino la consecuencia de presentar conductas normales en la especie.
 
En muchas ocasiones, ciertas conductas inadecuadas (las diferentes formas de agresividad, la eliminación de heces inadecuada, el marcaje territorial con orina o el afán destructivo de sus perros) suponen graves inconvenientes para el propietario del perro. Pero en otras, las alteraciones del comportamiento son expresión de enfermedades orgánicas.
 
El veterinario ha de poseer conocimientos de etología para poder interpretar cuando ciertas alteraciones del comportamiento no son sino síntomas de enfermedades concretas, para así poder establecer el diagnóstico y tratamiento adecuado en cada caso.
 
Ø      Al tiempo que los veterinarios incorporaban los conocimientos de etología al quehacer clínico diario, los entrenadores de perros comenzaron a considerar las ventajas de hacer lo propio para impulsar el adiestramiento y elevarlo a cotas más altas.
 
Desde siempre, el perro acompaña al hombre y guarda, caza y pastorea para él. Pero hasta que no se reconoció su verdadero potencial de trabajo no se aplicaron los principios de la etología al desarrollo de otras capacidades.
 
Hoy en día, gracias a su riqueza de comportamientos, el perro realiza complejas tareas utilitarias: guía al invidente, asiste al discapacitado, patrulla con las fuerzas de seguridad del estado, salva vidas humanas en catástrofes y avalanchas, acompaña a los enfermos y desempeña, en suma, un papel importantísimo en la sociedad.
 
Desde los años 1980’s, a partir del análisis y de la comprensión de la psicología canina, los sistemas de adiestramiento, prácticamente idénticos a los de hace siglos, han experimentado un cambio radical.
 
Hoy en día se enfoca la preparación de los perros de utilidad o deporte desde una perspectiva completamente diferente. La aplicación de los conocimientos de etología al entrenamiento operativo o de alta competición ha supuesto un enorme impulso a las posibilidades de utilización racional del perro.
 
En todos los países desarrollados hay cada vez mas y mejores publicaciones y cursos de adiestramiento, dirigidos a principiantes o expertos y enfocados específicamente a cada una de las especialidades de aplicación canina.
 
En la actualidad, técnica y etología han de ir necesariamente de la mano. No se concibe desarrollar un programa de entrenamiento sin justificar el por qué de su empleo sobre las bases de la etología.
 
 
En los manuales de etología clínica veterinaria se hace especial referencia al estudio de los siguientes comportamientos:
 
  1. COMPORTAMIENTO TRÓFICO:  que incluye la búsqueda, selección y consumo del alimento.
 
  1. COMPORTAMIENTO SOCIAL: incluyendo las diferentes formas de agresividad, las formas de comunicación y las relaciones de dominancia y jerarquía.
  
  1. COMPORTAMIENTO DE ELIMINACIÓN: de orina y heces, incluyendo el marcaje territorial.
 
  1. COMPORTAMIENTO REPRODUCTOR: que incluye las conductas sexual y maternal.
 
  1. COMPORTAMIENTO DE GROOMING: que incluye todas las pautas de conducta relacionadas con el cuidado y acicalamiento de la superficie corporal.
 
Para el preparador de perros y para el propietario la atención del estudio etológico se centra, básicamente, en los comportamientos trófico (caza y alimentación) y social (jerarquía y agresividad).
 
Un perro presenta una determinada conducta como resultado de la activación de un instinto o con el fin de satisfacer una necesidad.
 
 
INSTINTOS
 
Según el diccionario: “Instinto es la tendencia o propensión que determina la práctica de acciones, generalmente útiles o benéficas para el individuo, sin ejercicio de la razón”.
 
Hemingway hace una definición aún mejor: “Instinto es el conocimiento inconsciente del comportamiento ancestral”.
 
Así pues, los instintos son innatos, no aprendidos.
 
Es importante matizar la diferencia existente entre Instinto, Impulso y Comportamiento:
 
INSTINTO es la capacidad de hacer.
 
IMPULSO es el deseo de hacer.
 
COMPORTAMIENTO instintivo es la forma de hacer.
 
 
Por ejemplo, el IMPULSO de caza generado ante la visión de la presa en movimiento activa el INSTINTO predatorio y se produce el COMPORTAMIENTO de cazar (perseguir la presa para atraparla).         
 
El objetivo común de los comportamientos instintivos primarios es asegurar la supervivencia del individuo, bien sea a través de la caza (obtención del alimento) como de la defensa (autodefensa, defensa de la jerarquía, defensa del territorio, defensa de la comunidad, etc).
 
Todas las razas de perros, incluso las mas sofisticadas y artificiales participan de los mismos instintos elementales de sus antecesores lupinos.
 
En una primera fase, la inquietud generada por la apetencia (estímulos positivos) o por la inseguridad (estímulos negativos), empuja al perro a realizar diversas acciones instintivas, innatas, encaminadas a restaurar la calma.
 
A lo largo de sucesivas ocasiones y a través del “método del ensayo y del error”, el perro discriminará las conductas adecuadas para obtener el fin deseado y, en lo sucesivo, éstas se presentarán cada vez antes y con mayor expresividad.
 
Primero aprenderá y, más tarde, tras varias repeticiones, consolidará el comportamiento aprendido. A lo largo de toda su vida irá desarrollando comportamientos cada vez más complejos, fruto de la experiencia.
 
Por ejemplo: El hecho de morder, forma parte del comportamiento innato de defensa o de presa. La técnica de mordida está condicionada por el aprendizaje.
 
 
En el hombre, el aprendizaje va emparejado al conocimiento.
En el animal, los comportamientos aprendidos son consecuencia de la experiencia.
 
 
El comportamiento instintivo está desencadenado por uno o varios estímulos provinientes del ambiente, aunque pueda existir un estímulo interno concomitante. Por ejemplo, para que un perro produzca el comportamiento de caza es preciso que vea la presa (estímulo externo), pudiendo tener o no hambre (estímulo interno). Exactamente igual ocurre en el proceso de condicionamiento, que analizaremos después.
 
Ø      El instinto de SUPERVIVENCIA predomina sobre todos los demás. Los estímulos que representan peligro activan siempre el impulso de sobrevivir.
 
Ante una situación de conflicto, se pueden producir dos tipos de respuesta:
 
* Dehuída, tanto ante amenazas ambientales (tormentas, ruidos, derrumbamientos, etc.), como de otro ser vivo de la misma o de distinta especie. Si el perro se siente acorralado y no puede responder con este mecanismo, puede cambiar de instinto y defenderse o presentar cualquier conducta alternativa de evitación (disimular, olisquear, orinar, etc).
 
* De defensa, si siente agredida su integridad o sus pertenencias (territorio, comunidad o alimento).
 
 
Ø      El instinto de CAZA está subordinado al anterior por varios motivos:
 
1.      También contribuye a la supervivencia del individuo, aunque de forma indirecta. Es preciso alimentarse para subsistir y una de las formas de conseguir alimentos es cazar.
 
2.      Está sometido a cansancio de acción (saciado su apetito, el depredador no continúa cazando).
 
3.      El impulso de caza se debilita o, incluso se inhibe por completo, cuando coexisten estímulos aversivos de mayor importancia que producen agotamiento, enfermedad o miedo.
 
 
 
 
NECESIDADES
 
A diferencia de lo que sucede en los comportamientos instintivos,  para satisfacer una necesidad, el perro actúa sobre el ambiente antes de que éste lo haga sobre él. El animal necesita algo, se sirve de su aparato sensorial y procede en consecuencia. Satisfecha la necesidad, vuelve a la inactividad.
 
En el caso de las necesidades, interviene la voluntad del perro. Para satisfacer una necesidad, el perro ha de desarrollar un comportamiento que, aunque motivado por la actuación de un estímulo interno, llamaremos activo, pues se desarrolla de dentro a fuera.
 
Tanto durante los comportamientos instintivos como en el curso de aquellos que tienen por objeto cumplir una necesidad, se realizan esquemas de conducta que terminan en sí mismos, como si completaran necesariamente un ciclo al cabo del cual el estímulo desencadenante desaparece.
 
Así, cuando se cierra el ciclo de caza, el estímulo inicial presa en movimiento ya no está presente. Y lo mismo ocurre cuando después del rascado cesa el picor. El animal satisface su “apetito” y el organismo vuelve a estar en reposo.
 
Sobre la base de estos principios, el adiestramiento del perro persigue dos objetivos:
 
1.      Que el perro active el instinto requerido por el adiestrador a instancias de éste, respondiendo a sus órdenes o señales.
 
2.      Que el perro satisfaga dicho instinto realizando el comportamiento deseado por el preparador.
 
 
 
 APRENDIZAJE. CONDICIONAMIENTO
 
El perro sigue pautas similares de conducta en cada ciclo de comportamiento. En ocasiones, un estímulo interno desencadenará un comportamiento para aplacar una necesidad; en otras, un estímulo externo generará una conducta encaminada a satisfacer un instinto.
 
Para que el perro aprenda, es preciso que exista motivación.
 
A lo largo de su vida, el perro aprende todo un conjunto de comportamientos, algunos de ellos verdaderamente complejos y elaborados, que le sirven para neutralizar los estímulos ambientales (alejarse hace que desaparezca el olor del depredador que amenaza peligro) o para evitar sus influencias (resguardarse de la lluvia impide el mojarse).
 
Además, gracias al aprendizaje, el perro adquiere expectativas acerca de la secuencia de hechos. Así, por ejemplo, el perro deportivo establece la correlación “visión de la correa de 10 m. precede a rastrear”.
 
El objetivo del adiestramiento es enseñar al perro a desarrollar comportamientos útiles para el hombre siempre que sea requerido para ello. Ello se logra a través del Condicionamiento Instrumental.
 
Pero para que exista acción es preciso generar energía. La activación del perro a voluntad del guía se logra con Condicionamiento Clásico, confiriendo significado a estímulos y refuerzos desconocidos hasta entonces por el perro.
 
 
.- CONDICIONAMIENTO CLASICO
 
La excitación condicionada.
Aprendizaje de estímulos.
Aprendizaje de refuerzos.
 
 
Reflejo, según la definición del Diccionario Médico, es la transformación inconsciente, en un centro nervioso, de una impresión en acción. Dicho de otro modo, un reflejo es la respuesta orgánica, invariable e involuntaria, a un estímulo determinado.
 
Estímulo puede ser cualquier sensación a la que el animal sea susceptible y puede ser el desencadenante tanto de un reflejo como de una conducta aprendida.
 
Los estímulos tienen una intensidad relativa pues dependen de las condiciones físicas y psíquicas del sujeto sobre el que inciden y de su propia interacción, potenciando sus efectos o compitiendo entre sí.
 
Así, por ejemplo, cuando un perro tiene picores el estímulo comida puede ser inoperante.
 
Estímulos internos como hambre, sed, dolor, debilidad, etc., pueden potenciar o disminuir la intensidad a los estímulos externos presentados por el adiestrador, facilitando o dificultando –impidiendo, incluso-- el entrenamiento.
 
Los reflejos naturales –mas de 300 descritos—son innatos y se producen con el concurso de la parte evolutivamente más primitiva del Sistema Nervioso Central.
 
El aprendizaje puede hacer que se establezcan numerosos reflejos condicionados, los cuales, a diferencia de los primeros, precisan de la participación de la Corteza Cerebral.
 
 
 
* CONDICIONAMIENTO CLASICO APETITIVO.
 
IVAN PAVLOV, Premio Nóbel de Fisiología y Medicina por sus investigaciones acerca de los reflejos condicionados, comenzó estudiando los procesos digestivos en el perro. Para ello había diseñado un experimento que consistía en medir la secreción de saliva que se producía en el curso de la digestión. Implantaba un tubo de cristal en el conducto salivar, el cual permitía recoger la saliva segregada en un pequeño recipiente.
 
Pavlov se sorprendió al comprobar que al cabo de unos días del comienzo, sus animales empezaban a salivar mucho antes de que se les presentara la comida. Lo hacían desde el momento en que entraba en el local donde se hallaban alojados.
 
Al comprobar que esta respuesta ocurría en ausencia de estímulos biológicos, supuestamente necesarios para producir la salivación, su sagacidad le llevó a reconocer la importancia de este proceso, sobre el cual enfocó sus estudios hasta el fin de sus días.
 
El investigador presentaba al perro dos estímulos, separados por un breve intervalo de tiempo:
 
1.      El sonido de un metrónomo.
2.      Una pequeña cantidad de comida en polvo que provocaba abundante salivación.
 
Después de repetirse varias veces la asociación sonido-comida, ocurría que el ruido del metrónomo, en ausencia de alimento, provocaba por sí mismo la secreción refleja de saliva.
 
El Sistema Nervioso del animal “aprendía” a predecir la aparición de comida ante el sonido. Dicho de otra forma, un estímulo neutro con respecto a la salivación, había adquirido la misma importancia que el estímulo biológico.

 
 
Se había aprendido un estímulo y se había condicionado un reflejo.
 
 
 

 
 
  
En este experimento de CONDICIONAMIENTO CLASICO, el Estímulo Incondicionado (EI) es la comida, pues produce biológicamente salivación. El Estímulo Condicionado (EC) es el sonido, pues para que realmente sea productor de saliva, es preciso un proceso de aprendizaje previo.

         EI
    (Comida)
            RI
   (Salivación)
 


 1) ANTES DEL CONDICIONAMIENTO.

En el curso del condicionamiento de estímulos, no se modifica la respuesta: RI=RC.
 

         EI
   (Comida)
         EC
     (Sonido)
         RC
 (Salivación)
 (Excitación)
 

2) DURANTE EL CONDICIONAMIENTO.

En los procesos de Condicionamiento Clásico se aprenden estímulos.
 
En el Condicionamiento Clásico la ley fundamental es la correlación estímulo-consecuencia.  Ante la aparición del EC (sonido) se predice la aparición del EI (comida) y se produce idéntica respuesta (salivación).
 

       EI
 (Comida)
1.- EC
(Sonido)
2.- RC(=RI)
(Salivación)
 
EXCITACIÓN
 
 


 III) DESPUES DEL CONDICIONAMIENTO.

 
3.-Refuerzo
 
No hay que olvidar que, para mantener la respuesta condicionada, es preciso que el EI (comida) resulte en sí un fin. Para ello el animal debe conseguirlo en forma de refuerzo. Sólo de esta manera, se mantendrá la capacidad excitatoria del estímulo aprendido.
 
Los estímulos que señalan fiablemente una consecuencia importante, como ocurre con el EC sonido que señala la aparición del estímulo apetitivo comida, condicionan una respuesta orgánica automática (salivación) y, al tiempo, un estado de ánimo concreto (alegría, excitación).
 
 
 
EL ADIESTRAMIENTO CONSIGUE
 
 EXCITACIÓN CONDICIONADA
 
 
 
 Es evidente que al adiestrador no le interesa la respuesta biológica refleja “salivación”, pero es enormemente útil activar a voluntad en el perro un estado de ánimo positivo (excitación o alegría, en nuestro ejemplo). Si el perro se alegra y se excita a requerimiento de su guía se sentirá lleno de vigor y estará presto para comportarse enérgicamente durante el trabajo.
 
Con condicionamiento clásico se consigue dotar de significado a los estímulos elegidos por el adiestrador, de forma que éste pueda acuciar a su conveniencia el impulso instintivo del perro que conduce. Los diferentes protocolos de inicio de cada especialidad de trabajo (rastreo, obediencia, protección, salvamento, agility, etc), tienen por objeto preparar al perro para que desde el comienzo del trabajo esté tenso, atento y centrado en el cometido que ha de desempeñar.
 
 
 
 
* CONDICIONAMIENTO CLASICO AVERSIVO.
 
Basados en los trabajos de Pavlov, que utilizaba estímulos incondicionados apetitivos (comida), BECHTEREV, en 1913, realizó los primeros experimentos con estímulos incondicionados desagradables o aversivos.
 
El Condicionamiento Clásico Aversivo, al igual que el Apetitivo, produce actividad y excitación frente a los estímulos elegidos por el adiestrador. En este caso, el refuerzo consiste en la no-aparición del estímulo aversivo. La conducta condicionada evita el estímulo desagradable (una pequeña descarga eléctrica en el caso del experimento de Bechterev).
 
  
* REFUERZOS
 
La excitación condicionada, producida en el curso de los procesos de Condicionamiento Clásico, puede ser confirmada con un refuerzo elegido por el adiestrador, diferente del refuerzo biológico inicial.
 
En el caso del experimento de Pavlov, por ejemplo, hemos visto como la comida produce excitación incondicionada. Si, habiéndose establecido el reflejo condicionado sonido-excitación, se asocia comida-caricia, se condiciona ésta como refuerzo.
 
Del mismo modo, si en el experimento de Bechterev se asocia caricia-ausencia de descarga, aquella acaba adquiriendo el valor de refuerzo.
 
Al adiestrador le interesa condicionar refuerzos para fijar las conductas que enseña al perro.
 
 
EN EL CURSO DEL CONDICIONAMIENTO CLASICO
 
SE REALIZA SIMULTANEAMENTE
 
EL APRENDIZAJE DE ESTIMULOS Y DE REFUERZOS
 
 
 
 
 
 
*CONDICIONAMIENTO INSTRUMENTAL.
Aprendizaje de Comportamientos.
 
 
Los experimentos del psicólogo americano THORNDIKE (1874-1949) aportaron nuevas luces al conocimiento de los procesos del aprendizaje.
 
En sus investigaciones, un gato hambriento era encerrado en una jaula cuya puerta podía ser abierta desde el interior al ser accionada una palanca. Las primeras acciones del animal para salir de la jaula eran diversas y desordenadas. Cuando, casualmente, se producía la presión sobre la palanca, la puerta se abría y el gato obtenía como recompensa una pequeña cantidad de comida. Tras repetir varias veces el proceso, a través del método del ensayo y del error, el gato aprendía a abrir la puerta.
 
 
EN CONDICIONAMIENTO INSTRUMENTAL
LA CONDUCTA ES EL INSTRUMENTO
QUE PERMITE OBTENER EL FIN DESEADO
 
 
 
Con Condicionamiento Instrumental, se aprende el Comportamiento Condicionado que produce la aparición de la recompensa.
 
En el caso de que se trabaje con Estímulos Positivos, la conducta se refuerza obteniendo el propio estímulo. Cuando se hace con Estímulos Negativos, la no-aparición del estímulo actúa como reforzador: la conducta evita el estímulo aversivo. En ambos casos, los estímulos (EIs) han de ser biológicamente importantes para poder obtener respuestas potentes.  
 
· La intensidad de la Respuesta Condicionada (RC) está en relación con la magnitud de la recompensa.
 
En este sentido, para un animal acostumbrado a pequeños refuerzos alimenticios, el cambio repentino a un programa con mayores cantidades de comida hace que mejore la intensidad en la expresión de su comportamiento. Realmente, en la naturaleza ocurriría lo mismo.
 
Si hay pocas presas, el hecho de disponer de abundante alimento en un momento determinado produciría en el cazador una especie de “afán recolector” en previsión de que aparezca nuevamente la situación anterior, a la que estaba acostumbrado.
 
Por el contrario, si un animal habituado a obtener grandes cantidades de alimento por su trabajo, de repente se viera recompensado con pequeñas porciones, de seguro disminuiría su motivación y por tanto su actividad, como para ahorrar energías. ¿Para que esforzarse si probablemente vuelvan las condiciones anteriores con abundancia de comida?.
 
Dicho de otro modo: los animales aprenden a esperar un determinado nivel de refuerzo y, cuando éste se ve alterado, se produce un impacto sobre la activación y la motivación, proporcional al aumento o decremento de la recompensa.
 
Este hecho nos permite demostrar que la esencia del aprendizaje es la adquisición de expectativas. Gracias al aprendizaje se puede predecir la secuencia de hechos que ocurrirán a continuación.
 
 
· La aparición inconstante de la recompensa aumenta la intensidad del condicionamiento instrumental.
 
En los programas con refuerzo intermitente se obtienen mejores resultados, tal vez porque así ocurre en la naturaleza (un depredador no consigue cazar todas las piezas que persigue). Al no tener el éxito asegurado, el animal pone mas atención y esmero en el camino a seguir para alcanzar su objetivo.
 
 
 · Volvamos al gato del experimento y supongamos que ya sepa abrir la puerta para comer. Si, en un momento determinado, sin hambre, quisiera salir de la jaula por otro motivo, sería muy probable que apretara la palanca. Se habría entonces establecido el llamado proceso de GENERALIZACION.
 
El hecho de que los animales sean capaces de servirse de una conducta condicionada, movidos por estímulos diferentes a los inicialmente empleados durante el proceso de enseñanza de comportamientos, demuestra que el aprendizaje permite establecer asociaciones diferentes y de mayor complejidad que las producidas a consecuencia del condicionamiento.
 
 
· En todo proceso de Condicionamiento Clásico existen, inevitablemente, fenómenos de Condicionamiento Instrumental, y viceversa.
 
Por ejemplo, en el Condicionamiento Clásico Aversivo con electricidad, el sujeto realiza respuestas motoras que contribuyen a aminorar el rigor de la descarga. Del mismo modo, cuando se está desarrollando el procedimiento de Condicionamiento Instrumental “apretar la palanca para obtener comida”, todo el complejo de estímulos está emparejado con la comida (EI), produciéndose simultáneamente una respuesta clásica (salivación, excitación).
 
Dado lo complejo y ambiguo de la diferenciación entre ambos tipos de condicionamiento, actualmente se enfoca el tema considerando su interacción.
 
En los experimentos actuales, a la conducta instrumental en curso se superpone un estado emocional establecido mediante Condicionamiento Clásico, exactamente igual que ocurre en el desarrollo del adiestramiento. 
 
 
 
 
*CONDICIONAMIENTO CLASICO:  ESTIMULO-CONSECUENCIA.
 
*CONDICIONAMIENTO INSTRUMENTAL: RESPUESTA-CONSECUENCIA.
 
 
 
 
   Resumiendo todo lo expuesto:
 
 
 
 
*En adiestramiento, el Condicionamiento Clásico se emplea para:
 
1.- Enseñar estímulos y fomentar las ganas de hacer
     (EXCITACIÓN CONDICIONADA).
 
2.- Enseñar los refuerzos que resulten mas útiles
     (CONDICIONAMIENTO DE REFUERZOS).
 
3.- Desarrollar y modificar el INSTINTO a conveniencia.
 
 
 
 
*El Condicionamiento Instrumental permite la instrucción en la forma de hacer (ENSEÑANZA DE LA TECNICA).
 
 
Es evidente, por tanto, que un correcto trabajo de adiestramiento ha de conllevar tanto una buena ejecución técnica como una actitud alegre y enérgica, plena de concentración y actividad.
 
 
 
 
ACTITUD EN EL TRABAJO
 
Los niveles de energía del perro se encuentran en cada momento sometidos a la actuación de tres fuerzas:
 
 
  1. INSTINTO
 
La que llamaremos “Fuerza del Instinto” engloba todos los agentes que, actuando en forma de apetencia, estimulan en el perro pulsiones positivas de excitación.
 
Son estímulos instintivos, por ejemplo, la comida, la bebida, el movimiento en huída de la presa, el alejamiento del guía, etc.
 
Todos ellos ejercen en el perro un efecto de activadores de la actividad, generando energía que el perro puede expresar a través de su movimiento, de sus ladridos o de su mordida, entre otras formas de presentación.
 
 
 
  1. PRESIÓN NEGATIVA
 
El perro está también expuesto a estímulos negativos, de carácter desagradable, que presionan su estado físico o psíquico, disminuyendo su capacidad de acción en mayor o menor medida.
 
Son ejemplos de presión pasiva ambiental el calor, la nieve, la lluvia o el viento, los truenos y los sonidos estridentes como explosiones o detonaciones, las aglomeraciones de personas o animales, el tráfico intenso, etc.
 
También el perro interpreta como presión pasiva la manipulación que su guía ejerce sobre él durante el adiestramiento o el aseo, o la que el veterinario le aplica cuando le explora o le vacuna. Y, por supuesto, es presión pasiva cualquier tipo de coacción física o psíquica que personas o animales ejerzan sobre el perro intencionada o inintencionadamente.
 
Los ejercicios de obediencia que implican autocontrol y estatismo, como las posiciones de sentado, tumbado o de pie, llevan implícito un segmento de presión pasiva que hace que el perro se mantenga inmóvil.
 
En las primeras clases de adiestramiento, al perro se le enseña a adoptar y mantener cada posición aplicando la necesaria presión física pasiva. En el ejercicio de sentado, por ejemplo, se ordena SITZ y se acciona con la correa sobre el collar hacia arriba y, con la mano, sobre la grupa hacia abajo.
 
Más adelante, cuando se haya producido el condicionamiento, el perro, al oír la señal (SITZ), se sentará sólo. Y lo habrá hecho porque se habrá producido una asociación entre la orden y un determinado segmento de presión: el necesario para hacer que se siente.
 
A este tipo de presión aprendida, se le denomina presión residual, presión técnica o presión de recuerdo y es la que permite que el perro trabaje suelto, únicamente sometido a las indicaciones de su guía.
 
 
  1. PRESIÓN ACTIVA
 
La ley de competencia de estímulos establece que si dos estímulos se presentan simultáneamente suman o restan sus intensidades dependiendo de que obren en la misma o contraria dirección.
 
Por ejemplo, supongamos el caso de un perro hambriento que, para alcanzar su alimento (estímulo instintivo), deba saltar una zanja que le intimida (presión pasiva). Si el animal considera la dificultad insuperable, no realizará el salto ni aunque tenga más hambre ni aunque el alimento sea más cuantioso o más apetitoso.
 
Dicho de otra forma: si la presión pasiva es de intensidad superior a la estimulación instintiva, el animal no realizará la acción apetitiva que se habría producido en ausencia de presión pasiva.
 
El adiestrador experto sabe dosificar a la perfección los segmentos de presión pasiva que maneja en cada momento del trabajo con su perro, conoce hasta que punto puede presionar a su alumno durante la enseñanza de la técnica sin caer en el peligro de destruir la motivación. Pero, sin embargo, escapa a su control la presión ambiental.
 
Si el único recurso de que dispone el adiestrador para contrarrestar la presión pasiva es el instinto, se encontrará indefenso en todas las ocasiones en que la presión pasiva supere a éste.
 
Cuando un perro se inhibe ante la presión, sólo la contrapresión puede devolverle a un estado de actividad. Y a este tipo concreto de presión que, por ir en dirección del instinto, excita al perro, se le llama presión activa.
 
Representamos en el siguiente gráfico la ACTITUD, como sinónimo de excitación o energía. Si ponemos como ejemplo las posiciones y el movimiento, a 0 de energía se encontraría el tumbado y, también por debajo del umbral de excitación, estarían el sentado y el de pie. Por encima del umbral de excitación, representaríamos los tres aires naturales, de menos a mas: paso, trote y galope, éste último en el nivel 100.
 
 
 
El nivel de energía del perro en cada momento depende de la interacción de las tres fuerzas antes descritas:

ENERGÍA = 1 INSTINTO + 2 PRESION ACTIVA — 3PRESIÓN PASIVA

 
Para que el perro galope a toda velocidad, habrá de estar cercano al 100, pero similar energía habrá de desarrollar para ladrar continuada e intensamente, o para morder con todas sus fuerzas en el curso de un lance de caza, de un ejercicio de defensa operativa o deportiva o de una pelea.
 
El adiestrador ha de ser capaz de manejar los diferentes niveles de energía de su perro, para emparejar el adecuado a cada una de las referencias señalizadas con los comandos.
 
Un perro que no sepa mantener a cero su energía no será capaz de realizar el ejercicio de PLATZ (tumbado) en silencio o sin moverse. Aquel que no sepa regular con precisión los diferentes segmentos de presión pasiva y activa no podrá pasar enérgicamente de una a otra posición (tumbado, sentado, de pie) sin desplazarse ni un centímetro en el terreno.
 

 
 
 
 
Antiguamente, el trabajo de adiestramiento se basaba en el uso exclusivo de la fuerza. El sistema alemán, empelado en las unidades militares de entrenamiento de perros durante la Segunda Guerra Mundial se difundió ampliamente.
 
Entonces, los perros eran obligados a realizar las conductas que se esperaba de ellos. Y, aunque, efectivamente, obedecían, de seguro que su gusto por el trabajo debía de ser más que dudoso.
 
Hoy en día se busca en todo momento fomentar la actividad en el perro. Los sistemas modernos implican el uso de la voluntad del perro, haciendo que éste actúe por deseo de hacerlo y basando la acción en pulsiones o necesidades condicionadas previamente.
 
Al principio se enseña al perro a reaccionar a los estímulos que su adiestrador le presenta. Se le hace trabajar de fuera a dentro.
 
Cuando el perro es empujado hacia abajo para que se tumbe, al tiempo que se le ordena hacerlo, no es la acción de la fuerza lo que importa realmente, sino el propio movimiento muscular del perro que le permite eludir el peso que le inflijimos. Si la técnica de realización es la correcta, enseguida el perro aprenderá a asociar la orden con la conducta adecuada que le evite resultar presionado. A las pocas repeticiones lo hará sólo y, más adelante, acabará reaccionando al comando, incluso, a distancia.
 
Aunque siempre deberá ser reactivo a las órdenes, conforme va adquiriendo experiencia, el perro debe aprender a ser activo, a comportarse de dentro a fuera, a llevar las riendas del trabajo, la única forma de aumentar en confianza y seguridad, de mostrarse sólido y firme.
 
Todo movimiento del perro durante el adiestramiento debe ser libre y espontáneo. No olvidemos que, en condiciones naturales, los perros aprenden por el sistema del ensayo y del error.
 
Los animales encerrados en un espacio provisto de una palanca que, al ser accionada, proporciona alimento, no son enseñados fácilmente a pulsarla con la pata. Podemos tomar la pata del animal, llevarla hasta la palanca y ejercer la presión necesaria, seguida de la correspondiente recompensa, y repetir esta secuencia varias veces. Pero cuando el perro se encuentre sólo, será incapaz de obtener directamente la comida.
 
Enfrentado a este problema, el perro hambriento emprenderá diferentes acciones movido por su impulso de alimentarse. A partir del momento en que, de forma fortuita, accione la tecla y obtenga la comida, el aprendizaje evolucionará de forma mucho más rápida.
 
En la naturaleza existe presión y, a pesar de ello, los perros salvajes, como sus antecesores, los lobos, son capaces de sobreponerse a ella para sobrevivir. La supervivencia es una continua lucha bajo presión. Pero en todas las acciones que entrañan peligro el instinto está por encima de la precaución.
 
En este principio se basan los métodos actuales de entrenamiento de perros de policía o de deporte. Emplean presión para activar la conducta de supervivencia del perro y conseguir que éste obedezca siempre a su guía, pero no olvidan mantener en todo momento el impulso instintivo a su más alto nivel.
 
La presión activa, la tercera de las fuerzas que ejercen acción sobre los niveles de energía, es “fabricada” por el adiestrador para conseguir acción por encima de las cotas naturales.
 
Si con la estimulación instintiva de un trozo de carne se consigue en el perro un impulso natural de fuerza 10, por decir un número, y se le retiene durante unos segundos con fuerza 2, ahora tirará con fuerza 12. Si se le dejara súbitamente libre, saldría hacia la carne con 2 puntos más de fuerza que al principio. Pero, si en el momento de la liberación se le empujara hacia la comida con fuerza 2, a través de un pequeño tirón de la correa, saldría con fuerza 14, ¡4 puntos más que ante la sola estimulación instintiva!.
 
Empujando con presión activa al perro hacia el instinto, se consigue que el grado de compulsión ante el objeto del instinto aumente por encima de los niveles naturales. La mayoría de los adiestradores especialistas en formar perros de policía o perros deportivos de alta competición bajo los reglamentos de R.C.I. o de SchH, emplean presión activa en las tres secciones: rastreo, obediencia y protección.
 
Creando compulsión se puede generar más energía. Y es de esta forma como se neutralizan segmentos de presión ambiental, fortaleciendo el trabajo del perro.
 
Si mi perro, en mi campo de trabajo, trabaja la obediencia a 100, resultando excelente, cuando asista a un campeonato y se enfrente a 20 de presión pasiva ambiental disminuirá su rendimiento a 80 y será sólo bueno. Si empleando presión activa consigo que en casa trabaje a 120, muy por encima de sus posibilidades reales, cuando se enfrente a la misma situación de –20 de presión pasiva, rendirá a 100 y será excelente también allí donde esté.
 
Con el uso simultáneo de las tres fuerzas, instinto, presión activa y presión pasiva, se puede comprimir la energía del perro, como si se tensase un arco –o se colocara un sprinter en los tacos de salida--, bien para liberarla de una sola vez, en una llamada desde tumbado, por ejemplo, o para dosificarla poco a poco como es el caso del seguimiento al lado tenso y vibrante de la obediencia deportiva.
 
Las técnicas de aplicación de presión activa se desarrollarán en cada uno de los capítulos de adiestramiento deportivo, en donde analizaremos con detalle su aplicación en la preparación y entrenamiento del rastreo, de la obediencia y de la defensa.
 
 
 
 
 
 
 
 
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