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Historia del Perro: Instintos y Comportamientos. Razas de perros.

 
 
Pastores Alemanes Fanto y Yady 
 
Un país, una civilización, se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales.
Gandhi, Mahatma
 
 
 
 
 
 
 

 

 En la sociedad desarrollada, existe un aumento progresivo de la adquisición de animales de compañía. Hay una mascota en 6 de cada 10 de los hogares españoles, quizás porque:

 Está científicamente demostrado que las mascotas contribuyen a que los seres humanos tengamos una vida más saludable y duradera.

 En la actualidad, las mascotas adquieren un importante papel en la terapéutica de diversas patologías. Además de incrementar la alegría y la ilusión, fomentan hábitos y confieren al individuo estabilidad emocional a través de sentirse, al tiempo, necesitado y querido incondicionalmente por alguien. Los pacientes que introducen una mascota en el hogar manejan mejor sus problemas y evitan caer en la depresión.

 Las mascotas mejoran los síntomas de las enfermedades cardíacas. Su cuidado disminuye la presión arterial y la ansiedad, por lo que también adquieren importancia en el manejo del stress.

 Los niños que tienen mascotas, independientemente de los momentos maravillosos que comparten con ellas, aprenden a conocer y a aceptar aspectos importantes de la vida: nacimiento, crecimiento, aprendizaje, maduración, reproducción e, incluso, muerte. Al mismo tiempo, desarrollan su responsabilidad al ejercitarse en su cuidado y asumir las obligaciones que implica mantenerlas a su cargo. Interaccionando con la mascota, el niño aprende una nueva forma de comunicación, ejercita su lenguaje corporal y mejora su sensibilidad. Los niños con mascotas se relacionan estrechamente con la naturaleza y crecen más alegres y seguros de sí mismos, pues el cariño que reciben de ellas mejora enormemente su autoestima.

 El anciano que se hace cargo de una mascota se considera útil y, al dar y recibir cariño, siente con menor intensidad el peso de su soledad.

 Los pacientes de cualquier edad afectados de procesos de larga evolución que precisan largos períodos de hospitalización, mejoran su ánimo cuando son visitados por mascotas convenientemente educadas para ello. Los programas de utilización de perros en visitas hospitalarias a enfermos crónicos se han mostrado de enorme utilidad y su implantación se halla en aumento en todos los países del mundo. Está demostrada su eficacia a través de la mejoría del estado de ánimo y en el aumento de las fuerzas necesarias para luchar contra la enfermedad.

 Las personas que se sienten acompañadas por sus mascotas comparten sus pensamientos y sentimientos, mejorando su salud mental.

 Cada vez se emplea en mayor medida la terapia asistida por animales en paralíticos cerebrales, cardiópatas, enfermos mentales, autistas, pacientes con cáncer, población penal, etc.

 Gatos, pequeños mamíferos, aves domésticas de jaula, peces, reptiles, especies exóticas y otras, conforman un mosaico que ofrece múltiples posibilidades al amante de los animales.

 Pero, a la cabeza de todas las mascotas, por tradición, importancia y frecuencia, se encuentra el perro. Desde hace miles de años el perro secunda al hombre en el trabajo y en el ocio, en la paz y en la guerra, en la riqueza y en la penuria.

 Alejandro Magno levantó una ciudad en honor de Peritas, su mejor perro, Jenofonte lo llamó el invento de los dioses, Sócrates juraba sobre su cabeza.

 En muchas civilizaciones antiguas, los perros asumieron un significado religioso. En Egipto, por ejemplo, representaron figuras sagradas. La estrella de más brillo de la constelación Canis Mayor se denominaba Sirio. Cuando Sirio aparecía sobre el horizonte anunciaba el desbordamiento del Nilo, de lo cual dependía en gran medida la fertilidad de las tierras y, por tanto, la prosperidad de la población.

 Para los egipcios, Anubis, con cabeza de chacal, era la deidad de las tumbas y el ensalzamiento. En su honor, Cynopolis era la ciudad del perro.

 Desde Egipto se extendió el culto al perro hacia Grecia. Así, en la mitología griega, la morada de la muerte (Hades) se encontraba resguardada por un perro gigante, similar a los actuales mastines, con tres cabezas.

 Los romanos adoraban a Anubis y a Procyon, la estrella de la constelación Canis Minor.

 Pero, ¿dónde se encuentran sus orígenes?, ¿desde cuando el perro acompaña al hombre en su andadura histórica?.

 

 
 
HISTORIA DEL PERRO

 

 
En la era Terciaria, hace 60 millones de años, los mamíferos proliferaron sobre los reptiles, apareciendo sobre la tierra diferentes Cánidos –no menos de setenta géneros--de diversos aspectos y tamaños.
 
Los había gigantescos y diminutos, parecidos a los osos y similares a los gatos. Pero en el curso de los años, la mayoría de ellos fueron desapareciendo de nuestro planeta.
 
Los fósiles sugieren que hace aproximadamente 38-26 millones de años, existía un pequeño carnívoro mamífero llamado Miacis. De él provienen el Cynodesmus, el lebrel de aquellos años remotísimos y el Tomarctus, parecido al tejón, cuyo cráneo era similar al de los perros de hoy, ambos precursores de los Cánidos de nuestros días.
 
La evolución del Canis, que incluye el can doméstico, el lobo, el zorro, el chacal y el coyote, continúa en Europa, Asia y África durante el Plioceno (hace aprox. 7 millones de años) y en América del Norte en el Pleistoceno (hace aprox. 2 millones de años).
 
Este traslado de animales al Nuevo Mundo se produce a través de Asia, entonces unida al continente americano, en un tiempo en que los desplazamientos se producían de continuo en busca de mejores condiciones de vida.
 
Konrad Lorenz, Premio Nobel de fisiología humana, en su libro "Cuando el hombre encontró al perro" defendió la teoría de que la mayoría de razas de perros (Canis familiaris) descienden del chacal (Canis aureus), mientras que solo algunas lo hacen del lobo. En este grupo incluía a las razas nórdicas como Samoyedos, Huskys de Siberia, Malamute de Alaska, y algunas otras.
 
K. Lorenz señalaba al chacal como antecesor del perro o como candidato a aportar sus genes en cruces viables con otros Cánidos como el lobo. De esta forma explicaba el origen polimórfico de las diferentes variedades o razas de perros.
 
Sin embargo, en la actualidad, los estudios morfológicos y etológicos apuntan al lobo como antecesor del perro. Y son los criterios genéticos, a través del análisis de las secuencias de DNA mitocondrial del Canis Familiaris, los que demuestran fehacientemente que el perro está mucho más cercano al lobo que el chacal.
 
Los lobos no son en modo alguno uniformes. Los hay de hasta 75 Kg., musculosos y sin grasa, aunque también de menos de 25 Kg. Se han matado algunos que superaban el metro de altura a la cruz, talla no alcanzada por ninguno de los perros actuales. Otros, en cambio, son paticortos. Los hay de rabo corto y rígido, ientras que otros lo tienen largo y curvado.
 
Los lobos muestran la misma gama de colores que el pastor alemán: del canela pálido al negro, pasando por todas las tonalidades de grises. Se les ha visto con manchas blancas e, incluso, albinos.
 
Se han descrito al menos nueve subespecies de lobos, todas ellas claramente diferenciables. Y, aunque el lobo tiende a reproducirse dentro de su categoría, todos los cruces son fértiles, incluso con perros.
 
Aunque algunas variedades son extremadamente tímidas y huidizas ante el hombre, otras son valientes y perfectamente adiestrables como ccualquier perro doméstico. Los hombres del Ártico llaman perros a sus lobos entrenados a tirar de sus trineos y que comparten plaza con los Huskys o Malamutes.
 
Los indios tenían lobos domesticados y hasta pintaban con sus signos los rostros de sus cachorros.
 
El perro, pues, surge de la evolución del lobo en la época glacial, hace 30.000 años. Nace en Europa, se desarrolla en América, regresa a Europa y reaparece en América en épocas relativamente recientes, acompañando al hombre de Neanderthal y de Cromagnon.
 
Los perros salvajes estuvieron diseminados originariamente por todo el mundo, excepción hecha de Australia, donde fueron llevados por el hombre. Hoy en día se admite que los dingos son los descendientes de aquellos perros llegados allí hace aproximadamente 4.000 años.
 
Se desconoce, sin embargo, cómo se produjo la transformación del lobo en animal doméstico y la forma en que el hombre prehistórico comenzó a dirigir su cría.
 
Es de suponer que, cuando hombres y lobos convivían en el mismo hábitat, ambos habían de competir por las presas. Y, desde luego, el mejor parado en esta disputa debía ser casi siempre el hombre, mas inteligente y provisto de armas.
 
Lo que podría haber sido decepcionante para aquellos animales resultaba, por el contrario, ventajoso. Las sobras que dejaban los hombres servían de alimento para los lobos.
 
Tal vez así el lobo comenzara a acercarse cada vez más al hombre y a acompañarle en sus correrías cinegéticas, participando más tarde en las mismas en calidad de ayudante.
 
Por otra parte, aquellos lobos primitivos que rondaban los asentamientos de humanos, alertarían a éstos de la amenaza de depredadores o enemigos.
 
Hombres y lobos hallaron recíprocas ventajas para resolver determinados inconvenientes. Aún hoy, existen determinadas regiones en el mundo donde se mantienen las condiciones ambientales y psicológicas que produjeron las primeras relaciones de colaboración entre hombre y perro. En el gran Norte inaccesible, en los bosques americanos, en los desiertos de África y Australia, los perros parecen no haber superado por completo el límite entre la libertad absoluta y la convivencia disciplinada.
 
El lobo pudo sobrevivir gracias a su gran adaptabilidad de especie. Podía vivir en el frío extremo del Ártio o enfrentarse al calor sofocante del desierto, cualidad que ha mantenido el perro doméstico. El lobo se acoplaba a su ambiente para que éste no le resultara hostil.
 
Cualquier perro, desde el diminuto yorkshire hasta el gigantesco mastín sigue siendo un lobo en su carga genética y en sus características psicológicas.
 
Los perros de campo o asilvestrados sobreviven gracias a su ingenio y fuerza; los perros de apartamento, merced a su docilidad; los lobos del zoo huéspedes de sus guardianes.
 
Como hipotetizaba K. Lorenz –¡por qué no!--, quizás fuera un niño quien un día recogiera un cachorro de aquellos y lo criara cerca de sí. Y, más adelante, nacerían nuevos descendientes de aquel lobo amansado que crecerían cada vez mas estrechamente ligados a la comunidad de humanos.
 
Lo que resulta realmente difícil es precisar cuando se produjo el distanciamiento entre lobo y perro, a partir de que momento el perro doméstico adquiere entidad propia como especie.
 
Las primeras evidencias ciertas de la existencia del perro domesticado se refieren al último período de la edad Paleolítica, en la cueva de Palegwara, en Irak, hace 12.000 años. Y se ha hallado constancia de perros en sitios muy distantes entre sí: Israel (12.000 años), Idaho (10.400 años), Inglaterra (9.000), Rusia (9.000), Australia (8.000), China (6.800), Missouri (5.500).
 
Así pues, el perro se constituyó en compañero del hombre mucho antes de que éste entrase en la historia.
 
Aquellos primeros perros contemplarían primero y participarían después en diversas funciones de la comunidad: caza, protección de los rebaños, guarda de los poblados, etc.
 
Y, de seguro, el hombre comenzaría a apercibirse que determinadas cualidades de los perros le eran enormemente beneficiosas. Así, comenzarían a realizarse los primeros cruces dirigidos.
 
No ha habido rasgo ancestral del lobo que no le sirviera al perro en su proceso de adaptación. Y, sin duda, debieron producirse mutaciones en el lobo que supusieran un obstáculo para la supervivencia. Sin embargo, algunas de ellas son la base de la constitución de las diferentes razas “fabricadas” por el hombre.
 
Muchas de las razas actuales, dejadas libremente en la naturaleza, de seguro que serían incapaces de sobrevivir. Imaginemos cazando a un bull-dog, incapaz de trotar unos metros sin asfixiarse, o a un San Bernardo persiguiendo a su presa, o a cualquier variedad de pelo largo, lleno de parásitos y mataduras o enredado en un zarzal.
 
Nuestras razas no son mas fuertes ni mas inteligentes que el lobo salvaje. Los animales excesivamente inteligentes resultan, en general, molestos. Quizás aprendan a evadirse de cualquier jaula o atadura o se muestren excesivamente activos y autosuficientes.
 
Un galgo inteligente no correrá en línea recta tras la liebre mecánica, sino que aprenderá a recortarla, como hará en campo abierto esperándola de frente en el perdedero.
 
Por estos motivos, unos y otros son rechazados.
 
Sin embargo, los perros actuales, seleccionados por ciertas cualidades concretas, resultan capaces de realizar trabajos especializados. ¿Acaso no sería mejor escoger a los ejemplares mas inteligentes en vez de aquellos que resultan más mecánicos, aunque sean mas manipulables?.
 
 
 
EL LOBO, ANTEPASADO DEL PERRO

 

 
 

 

Todos los rasgos morfológicos y de comportamiento que caracterizan a una especie determinada están destinados a asegurar su supervivencia. Así, en el caso del lobo, todo lo que es y lo que hace tiene por objeto lograr su perpetuación.

Entendiendo al lobo comprenderemos mejor al perro.

 
Del mismo modo que la manipulación del hombre ha creado diferentes razas de perros, las influencias del ambiente han diferenciado distintas subespecies de lobos. Entre estas, sin embargo, existen menos diferencias que entre las distintas razas de perros.
 
Obviando la mala prensa del lobo, feroz en cuentos como Los tres C.erditos o Caperucita, y no siendo detractores partidistas, sino desapasionados observadores de su conducta, comprobaremos como el lobo no ataca realmente al hombre. Muy por el contrario, más bien huye de él. En todo Norteamérica no existe referencia alguna sobre personas muertas por lobos.
 
Ernest Thomson Seton, uno de los mas prestigiosos investigadores y conocedores expertos en el comportamiento de los lobos, llega a las siguientes conclusiones:
 
“Ante todo, el lobo, es simplemente un perro salvaje de gran tamaño; vive de la carne lograda mediante caza abierta; marca árboles o cualquier otro accidente del camino; es confiado y amistoso; agita el rabo para expresar su satisfacción o ladra a la luna; tiende a atacar al adversario que huye más que al q         ue le hace frente, pues todos sus instintos son de tipo persecutorio; no teme al hombre pero lo respeta, retenido por una fuerza desconocida, y suele estar muy dispuesto a convertirse en su amigo, seguidor, ayudante y esclavo.
 
Todas estas características las encontramos en el lobo ártico y solían darse también en el lobo común hasta que la lucha constante lo transformó.
 
Por todo ello, considero que evocaremos una imagen más precisa de los mismos si, en lugar de lobos, los llamamos perros árticos y perros comunes. Al fin y al cabo, no son más que esto: grandes perros, aunque algo salvajes”.
 
Las características que se exponen a continuación son el resultado de los estudios de naturalistas como el Dr. Wilfred T. Prenfell, el Dr. Rodríguez de la Fuente o asociaciones como el Club del Lobo de Algoma o el Departamento de Estudios Biológicos de los Estados Unidos.
 
 
Ø      ADAPTABILIDAD
 
La adaptabilidad del lobo le permite, tanto vivir bajo condiciones climáticas muy diferentes, como nutrirse empleando una gran diversidad de alimentos.
 
Los lobos pueden ser domesticados. Lobeznos criados por el hombre se han constituído en fieles compañeros de éste. Sin embargo, aunque algunos pueden ser mansos y adiestrables, otros se muestran hoscos y desconfiados y aún mas cuando alcanzan la pubertad y la edad adulta.
 
 
Ø      RELACIÓN CON EL HOMBRE
 
En general, el lobo rehuye al hombre, a no ser que haya sido criado por él desde la lactancia.
 
El lobo en Europa muestra un carácter mas huraño hacia el hombre que el de las regiones Árticas, quizás porque haber sido perseguido con saña por éste. Quizás en aquel continente los ataques al hombre fueran llevados a cabo por lobos rabiosos, pues se relaciona la mordedura a las personas con una alta probabilidad de contraer esta enfermedad.
 
No obstante, existen numerosas anécdotas que relatan como hombres profundamente dormidos sobre la nieve encontraron al despertar huellas de lobos a su alrededor, sin haber sufrido daño alguno.
 
En los Estados Unidos, los lobos se volvieron más mansos durante las épocas de cacerías de bisontes por parte de los hombres blancos. Aquellos lobos aprendieron rápidamente que el sonido de las detonaciones podría ir seguido de un festín (los cazadores, en la mayoría de los casos, sólo les interesaba la piel, la lengua y parte de la carne de las presas abatidas). Se cita en numerosas ocasiones que los lobos se acercaban hasta escasos metros de los cazadores.
 
No cabe duda que aquellos lobos no difieren de los actuales, aunque ahora no se dejan ver a no ser que se sientan acosados por una jauría.
 
 
Ø      RESISTENCIA
 
El lobo posee una extraordinaria fuerza física y un gran fondo.
 
Los lobos adiestrados a tirar de trineos pueden arrastrar entre cuatro el mismo pero que dos caballos.
 
Y, del mismo modo, pueden recorrer grandes distancias, persiguiendo a sus presas hasta el agotamiento a una velocidad de acoso de entre 25 Km/h en largas distancias ( a veces durante 200 Km) y 50 Km/h en cortos sprints. Se cita el caso de un lobo Ártico acosado por un helicóptero que recorrió a toda velocidad una distancia de unos 80 Km, hsata caer exhausto.
 
Se citan anécdotas de lobos heridos que huyeron de sus cazadores durante semanas antes de caer abatidos, o el caso de un lobo que, víctima de una rastra, trampa lastrada con un tronco de 50 Kg. de peso, se arrastró 150 Km sin liberarse y fue encontrado aún vivo debatiéndose entre los hierros.
 
El lobo seleciona una presa y la persigue hasta agotarla. Se sabe de caribués que, perseguidos por lobos, atravesaron rebaños y rebaños sin por ello lograr zafarse de sus perseguidores.
 
Cuando come, lo hace vorazmente y luego duerme durante horas.
 
 
Ø      TERRITORIO
 
El territorio de un lobo solitario abarca entre 25 y 150 Km2.  Si el alimento escasea, estos límites pueden ampliarse.
 
El lobo tiene un territorio generalmente fijo, con unos itinerarios variables que cubren una circunferencia irregular de treinta a doscientos kilómetros en la mayoría de los casos, trayectos recorridos generalmente en sentido antihorario, al trote corto, con cortas y frecuentes pausas que emplea para olfatear o para marcar con su orina los accidentes del terreno.
 
El lobo tiende a tomar las vías de suelos mas blandos, como si buscase el máximo confort para sus almohadillas. En los desplazamientso sobre la nieve, por ejemplo, cada animal sigue las huellas de sus predecesores, de forma que resulta enormemente difícil precisar el número de ejemplares que se desplazan en manada.
 
Durante la época de crianza de los lobeznos, los padres sueln cazar en las inmediaciones de la lobera pero si no existen cachorros, los adultos pueden emprender marchas de varios días de duración, desplazándose el grupo familiar de forma agrupada.
 
Murie cuenta que, en una localidad de Alaska, los lobos recorrían cada noche 50 Km para cazar las crías de una manada de caribúes.
 
 
Ø      OCULTAMIENTO
 
El lobo tiene una enorme capacidad de mimetizarse con el medio.
 
Curran lo considera el animal más inteligente del bosque, como prueba su habilidad para eludir al hombre.
 
Aprovechando el color de su pelaje, puede ocultarse tras un arbusto o en la hierba alta, a diferencia de su pariente el zorro, que no sabe como hacerlo.
 
El lobo es un maestro del camuflaje, es como una ilusión óptica capaz de desaparecer misteriosamente en cualquier lugar.
 
 
Ø      COMUNICACIÓN
 
Se distinguen más de 10 sonidos diferentes emitidos por el lobo.
 
El mas típico y significativo es el aullido, sonido emocionante, musical y prolongado, perfectamente descrito por Pierre Berton en su libro The Mysterious North: “Se trata de un sonido imponente, patético, fúnebre, misterioso... Si el Norte posee una música particcular, esta es el sonido obsesionante que parece dar eco a toda la soledad y maravilla de estas remotas regiones”.
 
Cuando hay luna llena o sopla el viento se escucha el aullido del lobo, en muchas ocasiones secundado por los perros vecinos.
  
“Quienquiera que haya escuchado una manada de lobos sin sentir escalofríos, está hecho de piedra”, aseguró un investigador quien supuso que el objetivo del aullido del lobo era minar la fuerza de la presa, asustándola y rompiendo sus nervios.

 También el lobo puede ladrar entrecortadamente, o realizar un ladrido gutural para pedir ayuda a la manada en la cacería, o el llamado ladrido de rastreo, voces agudas y graves con tiempos de silencio, o el sonido que realiza cuando hunde sus dientes en la presa y sacude la cabeza para desgarrar y matar, o aquel que emite cuando comemm ansiosamente, y otras voces emitidas por las madres y los cachorros en el cubil o para avisar a sus crías del peligro, o para llamar al macho y algún otro que no cito para no aburrir.

 
Y todavía el lobo se comunica con sus congéneres con expresiones corporales complejas, similares a las de nuestros perros, que incluyen múltiples combinaciones de posición de orejas, gestos faciales y cola.
 
 
Ø      CAZA
 
Casi siempre cazan de noche y descansan de día. Suelen cazar los machos, mientras las hembras cuidan de la prole. Los cazadores salen en su busca poco antes del amanecer, cuando aquellos regresan a su cubil tras el recorrido nocturno.
 
Resulta difícil avistar de día a los lobos cerca del campamento pero, al anochecer, se vuelven mas audaces y no dudan en acercarse aullar durante horas.
 
Murie describe así los prolegómenos de una cacería: “Los lobos empezaron a mover la cola, a brincar y a aullar a la vez. Una hembra que se unió a la manada fue saludada con enérgicos movimientos de cola como muestra general de simpatía. De pronto esta actuación terminó; los hocicos se volvieron al cielo y un aullido profundo recorrió ululante la tundra. Luego la reunión se disolvió bruscamente, regresando la hembra al cubil para asumir su tarea de vigilancia, mientras cuatro lobos emprendían dirección oeste hasta perderse en la oscuridad”.
 
Para derribar piezas de gran tamaño, como un alce o un caribú, dos o más lobos proceden primero a desjarretarlo, seccionando el eequivalente al tendón de Aquiles del hombre. Así, el animal no puede emplear sus extremidades posteriores y queda indefenso, cayendo sobre sus cuartos traseros. Para facilitar el golpe final, un lobo, por lo general una hembra, brinca alrededor de la presa o le muerde la cabeza par distraerla, mientras el macho lleva a cabo por detrás su mortífera misión.
 
Si la presa es un ciervo, no suele ser desjarretado, sino que resulta mordido en el vientre, la grupa o la garganta, siendo abatido rápidamente y sobreviviendo rara vez más de un par de minutos.
 
El lobo escoge a los animales más débiles de los rebaños ejerciendo, en cierto modo, una función selectiva y hasta cierto punto beneficiosa.
 
Una vez muerto el sujeto elegido, varios lobos caen sobre él y lo devoran, no dejando más que piel y huesos. Luego se dispersan para cada uno dormir por su lado.
 
 
Ø      ALIMENTACIÓN
 
Debido a su intensa actividad, el lobo consume una gran cantidad de energía que debe reponer.
 
El ejemplar grande hace una comida copiosa (hasta de 10 Kg) y luego duerme o, si tiene cachorros, arrastra un pedazo de carne hasta el cubil y se echa allí.
 
Los lobos son abatidos en ocasiones por los cazadores en el mismo lugar del banquete, tras el atracón.
 
Pero además de las presas, el lobo consume bayas, yemas vegetales y pequeñas presas como conejoe e, incluso, zorros.
 
En cautividad el lobo puede seer alimentado con el mismo pienso que se emplea para los perros.
 
 
 Ø      REPRODUCCIÓN
 
Cuando existen varios machos en la misma zona, la elección de consorte entraña sangrientas peleas hasta que se destaca uno de ellos.
 
Una vez formada la pareja, ambos cónyuges siguen juntos durante toda la época de cría. La hembra entra en celo a los 22 meses de edad y, según los estudios de Seton sabemos que el apareamiento tiene lugar entre enero y marzo (cuanto más cortos son los días, tanto más tardío es aquel). El período de gestación suele durar, como en los perros, entre sesenta y tres y sesenta y seis días.
 
La loba pare en un hoyo en forma de cubeta de un palmo de profundidad, excavado en el interior de una cueva natural o en una madriguera de zorros ampliada o en cualquier otro lugar abrigado.
 
El número de crías oscila entre cinco y catorce, las cuales abren los ojos alrededor de los ocho o nueve días. La madre mantiene el cubil limpio y seco, lamiendo a sus crías para estimularles la micción y la defecación y se mantiene con sus cachorros hasta que éstos abandonan ell nido a las cinco o seis semanas de edad.
 
Si una loba muere, sus cachorros pueden ser adoptados y amamantados por otra.
 
Si están destetados, el padre se ocupa con frecuencia de su cuidado y alimentación.
 
Los lobeznos abandonan la protección de la madriguera a los tres meses de edad.
 
En los mese siguientes, acompañan a sus padres en sus itinerarios, asistiendo a las cacerías nocturnas y ocultándoses durante el día.
 
Permanecen con sus progenitores hasta aproximadamente el año de vida, aunque luego no se alejan en exceso, pudiendo formar parte de la misma manada.
 
Los laceros saben como sacar partido de la lealtad familiar del lobo. Para ello dan muerte a un miembro del clan y exponen si cadáver. El resto de la comunidad acude indefectiblemente para averiguar lo ocurrido, permaneciendo cerca y pudiendo ser atrapados.
 
 
Ø      MANADAS
 
La mayoría de manadas de lobos suelen estar integradas por seis o siete miembros, aunque en ocasiones se han descubierto algunas de 30 o más individuos.
 
Según Seton, “ningún otro carnívoro presenta un índice de sociabilidad tan elevado”.
 
 
Ø      MEMORIA
 
Pocos animales poseen una memoria tan excelente como el lobo. Incluso una ramita retirada de un itinerario puede despertar las sospechas del lobo e inducirle a evitar aquel lugar.
 
 
 
 

LAS PRIMERAS RAZAS DE PERROS 

 
En la remota Roma se cruzaban los perros en función de sus funciones utilitarias de pastoreo, guarda o caza. Los romanos gustaban de los galgos para las cacerías y los grandes mastines para las peleas y la guerra. Y en las villas romanas aparecía el aviso “Cave Canem” (¡Cuidado con el perro!).
 
En esta época ya podía hablarse de razas, encuadradas en 3 grupos principales de acuerdo con el carácter utilitario:
 
1.      VILLATICCI (Perros guardianes).
 
2.      PASTORALES PECUARI (Perros de pastor).
 
3.      VENATICI (Perros deportivos).
·        NARES SAGACES (Perros que rastrean la presa).
·        PEDIBUS CELERES (Perros que corren tras la presa).
·        PUGNANCES (Perros que atacan a la presa, perros de guerra).
 
 En 1576, apareció la clasificación del inglés John Keys, doctor en medicina y médico de la corte de la reina Isabel. Sin embargo, no ha sido posible establecer una correlación entre sus variedades enumeradas y las razas modernas. Esta división implicaba que algunas razas caninas solo pudieran ser criadas por personas de niveles sociales particulares. Así, los perros para deporte (Gentle Kind), aparecían como propiedad exclusiva de los señores, mientras que los perros campesinos (Homely kind-country) resultaban apropiados para la protección de moradas rústicas y rebaños y los toys, pequeños perros reservados a las gentes de mas bajo rango (Currish kind-degenerate) aparecían ligados a las tareas de mas bajo rango y para los juegos de saltimbanquis.
 
En el siglo XVIII, el gran Bufón, en su ordenación de los reinos de la naturaleza, clasificó a los perros por el porte de las orejas.
 
En el siglo XIX diferentes naturalistas se aventuraron a realizar distintas clasificaciones caninas: Cornevin, atendiendo al cráneo, el pelo y las orejas, Dechambre fijándose en la cabeza, el pelo y las extremidades, Stonehenge centrándose nuevamente en funciones utilitarias.
 
De entre todos, es necesario rendir un reconocimiento especial a Pierre Mégnin, quien perfeccionó en 1897 la clasificación de 1800 de Cuvier, el fundador de la anatomía comparada. Megnin dividía las razas hasta entonces conocidas en cuatro ramas morfológicas:
 
  1. LUPOIDES: cabeza en forma de pirámide horizontal, orejas derechas, hocico alargado y angosto, labios pequeños y apretados sin que el superior supere la base de las encías inferiores.
 
  1. BRACOIDES: cabeza que se aproxima a la forma prismática, con el hocico igualmente ancho en el extremo que en la base y separado de la frente por una depresión, generalmente bien marcada, orejas caídas, labios largos y colgantes, superando el superior el nivel del maxilar inferior.
 
  1. MOLOSOIDES: cabeza voluminosa, redonda o cuboide, orejas pequeñas y caídas, hocico corto, labios largos y gruesos, cuerpo macizo y normalmente de gran estatura, por lo común con cinco dedos en las patas delanteras y traseras.
 
  1. GRAIOIDES: cabeza en forma de cono alargado, cráneo reducido, orejas pequeñas, vueltas hacia adentro y erguidas, hocico largo y delgado en toda dirección y en línea recta con la frente, nariz saliente y angulosa, asomada sobre la boca, labios pequeños y cortos o apretados, cuerpo alargado, miembros gráciles, vientre muy retraído.
 
Los criterios de Mégnin se tienen en cuenta todavía hoy a la hora de ubicar científicamente a cada una de las razas y al redactar las descripciones oficiales de los caracteres étnicos de las razas reconocidas.
 
 
 
 

 

LA HERENCIA

 

 
 
La confección de los primeros standars de las razas modernas se realizó a finales del siglo XIX.
 
Desde entonces, se han modificado muchos standars, en mayor o menor medida, a instancias de la moda que impone la estética aunque, desgraciadamente, en ocasiones olvida la función.
 
Hoy en día, algunas razas en poco se parecen a sus orígenes. Comparando, por ejemplo, la estructura de los actuales pastores alemanes de líneas de belleza con la de los antiguos, podría pensarse que se trata de razas diferentes.
 
Pero, como quiera que los esquemas de comportamiento son también hereditarios, al modificar la estructura sin atender a consideraciones de carácter, se altera asímismo éste.
 
Las diferentes pautas de reacción a los estímulos externos características de cada una de las razas se transmiten de padres a hijos. Si bien el hombre se esmeró originariamente en fijar unos particulares esquemas de comportamiento en cada una de las razas en busca de utilidades concretas, muchas han perdido sus características originales a consecuencia de una cría indiscriminada, a instancias del lucro o de la novedad.
 
La cría no bien dirigida, siguiendo criterios puramente comerciales o de moda, hace que se estropee una raza.
 
Son ejemplo de ello los cocker. Originariamente portaban tan delicadamente la presa que no dejaban muestra de sus dientes en ella. Hoy en día, sin embargo, se han convertido en un alto porcentaje, en perros de temible mordida y, por dominantes, de difícil trato con su dueño.
 
O las líneas de belleza del pastor alemán, las cuales muestran, con demasiada frecuencia, ejemplares inseguros y faltos de instinto, mucho mas infrecuentes en las líneas de sangre de trabajo.
 
De los esquemas de comportamiento heredables, se han estudiado los siguientes:
 
·        Montería ruidosa domina sobre caza en silencio.
 
·        Cabeza alta en la caza (pointer) domina sobre hocico rastrero.
 
·        Interés por lo que vuela domina sobre el desinterés.
 
·        Afición a "ir al agua" no domina sobre el desinterés por ello.
 
 
Para definir las características de cada raza en general y de cada ejemplar en concreto, se comparan las siguientes habilidades:
 
·        Caza independiente frente a la acción en jauría.
 
·        Lanzarse hacia la pieza frente a no lanzarse en los perros para la pluma.
 
·        Tenacidad en el rastro frente a rponto abandono.
 
·        Uso de lavista frente al olfato.
 
·        Inmovilización de la presa frente a muerte rápida.
 
·        Cobro de la pieza frente a indiferencia.
 
·        Muestra frente a imprecisión.
 
·        Comportamiento inhibido frente a dinamismo.
 
·        Pelea ruidosa frente a acciónmuda.
 
·        Resistencia frente a docilidad.
 
·        Comportamiento enérgico frente al letárgico.
 
·        Sensibilidad frente a maneras bastas.
 
·        Terquedad frente a obediencia.
 
·        Gregarismo frente a independencia.
 
·        Acorralamiento de la presa frente al ataque directo.
 
·        Responsabilidad frente a descuido en el perro de pastor.
 
·        Vivacidad frente a flema.
 
·        Sensibilidad frente a insensibilidad.
 
·        Propensión a portar objetos frente a la ausencia de esta tendencia.
 
·        Defensa activa frente a defensa pasiva.
 
 
El doctor L.V. Krushinsky estudió profundamente el papel que juega la herencia en los esquemas de comportamiento. Demostró, por ejemplo, la heredabilidad de la propensión natural a portar objetos en la boca, cruzando ejemplares que así lo hacían con otros en los que no la mostraban. Esta hereditaria forma de comportamiento hace que los animales que la poseen sean mas facilmente condicionados a portar que aquellos que no la tienen.
 
También estudió la dos formas de reacción global de defensa en el perro: la forma pasiva, cobardía y la forma activa, fiereza.
 
Krushinsky subraya la necesidad de dedicar todo el esfuerzo al ejemplar mas adecuado para una tarea determinada; el proceder con otros, de carácter no bien definido, equivale a perder el tiempo.
 
El Dr. Marchelewski argumentaba que la característica de retroceder, en vez de proceder al ataque directo, deseable en las razas de muestra, depende de unos genes específicos.
 
Los perros normales son, engeneral, vivaces. Sin embargo, existe un factor depresor de la vivacidad. Ilgin cruzó pastores alemanes y lobos. Los productos de los mismos son, por lo general, apáticos.
 
El hecho de que determinados umbrales de sensibilidad y características de comportamiento sean familiares no admite duda. Los bullterrier y los pinscher, por ejemplo, no notan la aguja hipodérmica de la vacuna. Ante idéntica situación, los cocker spaniel emiten frecuentemente un súbito aullido y luego se rascan la zona afecta.
 
Reconocemos en el perro que ciertas razas reaccionan de forma diferente a determinados estímulos. Al galgo le importa poco el ave; el perro de muestra, sin embargo, se siente inevitablemente atraído hacia ella.
 
Algunas características de comportamiento no sonsusceptibles de modificación alguna. Otras pueden ser modificadas solo parcialmente. Es imprescindible el conocimiento de los procesos que intervienen en estos cambios para aplicarlos al adiestramiento.
 
 
 
EVOLUCIÓN DE LAS RAZAS

 

 
 
Hasta nuestros días, la historia del perro ha transcurrido inevitablemente ligada a la del hombre. O dicho de otro modo, la historia de la humanidad se ha desarrollado con el perro al lado.
 
El hombre ha entendido siempre que el perro le reporta ventajas prácticas en el día a día, tanto en el campo como en la ciudad.
 
De las primitivas funciones de pastoreo, vigilancia y cacería, el perro ha pasado a aportar prestaciones de utilidad y trabajo orientadas a través de la aplicación de sus cualidades de comportamiento.
 
Durante el último siglo, y a través del desarrollo de la etología, ciencia que estudia el comportamiento animal, se ha conseguido desarrollar habilidades caninas sumamente sofisticadas y someterlas al control del hombre.
 
Así, el perro interviene en funciones sociales como la ayuda a discapacitados, convirtiéndose en los ojos del ciego, los oídos del sordo, terapia del autista, vigilante constante, rescatador en catástrofes, detector de drogas y explosivos y otras muchas.
 
Muy por encima de la mera tenencia de un animal de compañía, el perro permite a su dueño mantener y desarrollar una relación hombre-animal mucho más profunda. Enriqueciendo el sistema de comunicación entre ambos, a través del conocimiento y del adiestramiento, se estrechará aún más el vínculo que les une desde tiempos inmemoriales.
 
Hoy en día, en las exposiciones caninas que se desarrollan según la reglamentación de la Federación Canina Internacional, las razas se ordenan según el criterio de su empleo. Pero esto constituye el objeto de otro artículo. 
 
 
 
 
 

 

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